1/7/17

Locos peligrosos

Locos peligrosos
patricio barriga

Hace tiempo, en la Contra de La Vanguardia, leí una entrevista a un psiquiatra que decía que había que distinguir las personas locas de las personas malas. Este señor afirmaba que, muchas veces, cuando ves a alguien que ha hecho alguna canallada, dices: “¡está loco!”. Y no es así: las canalladas las hacen los canallas. Los locos hacen locuras.

No había oído hablar de Manfred F.R. Kets de Vries, a quien, en este artículo, llamaré KdeV. Me llega ahora un documento de trabajo escrito por este señor y publicado por INSEAD, una buena Business School, que en mi época tenía un campus en Fontainebleau y que ahora veo que tiene dos más: uno en Singapur y otro en Abu Dhabi.

El documento va de psicópatas, o sea, de personas que tienen “una anomalía psíquica por la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece”.

Como soy ingeniero y de psiquiatría no sé nada, cuando leo la definición anterior pienso que el psicópata es lo que vulgarmente se llama un loco peligroso. Discurre bien, es majo, sonríe… pero está como una cabra. Como una cabra peligrosa.

En su documento, KdeV, que es Distinguished Professor of Leadership Development en INSEAD, o sea, no es un cualquiera, llama a estos tipos, SOB, Seductive Operational Bully.

Dice que los SOB, normalmente, no acaban en la cárcel o en un hospital psiquiátrico, sino -ahora viene lo bueno- “triunfan donde está en juego el poder, el status o el dinero”.


¿Os suena?

A ver si se había equivocado el psiquiatra de la Contra y yo tenía razón cuando, al ver la actuación de algunos que pululan, hablan, gritan, amenazan y siempre, siempre, siempre, tienen razón, porque los demás no la tienen nunca, nunca, nunca, pensaba: “están como un cencerro”

El autor del documento habla del “psicópata en la C suite”. Tampoco había oído nunca esto de la C suite, que se refiere al nivel más alto de la estructura de una empresa. Lo de la C es porque los títulos de estos señores empiezan por C con mucha frecuencia: Chief Executive Officer, Chief Operating Officer…

O sea, peor. La concentración de este tipo de señores en ese nivel me explica muchas cosas y me da una cierta inseguridad. Y ese nivel se repite -estoy seguro- en otras organizaciones. Por ejemplo, en la política.

Cuando un alcalde quiere expropiar una catedral, se convierte en personaje a vigilar por los loqueros de la ciudad. O mejor, por los de la Unión Europea, porque a este mozo mañana se le puede ocurrir expropiar los estudios de Hollywood, apoyándose en que Gabriel de Portolá fue gobernador de California en el siglo XVIII, y de ahí ha deducido que él tiene derecho a ir al cine gratis.

Los atrevimientos de algunos políticos no se explican por la audacia, como aseguran ellos. Se deben a que tienen un par de tornillos sueltos y no distinguen lo malo de lo bueno, con lo que, en algunos casos, están locos y además, son mala gente.

No puedo juzgar y decir quién es malo y quién es bueno, pero cuando veo una charranada, que las veo abundantes, tengo que hacer un esfuerzo para pensar que ese mozo solo está loco. Y me voy a la Contra y a KdeV y llego a la conclusión de que no “tó el mundo é güeno”.


P.S.

1. He mirado el significado de “bully” y me quedo aterrorizado: “una persona habitualmente cruel con los más débiles”; “el protector de una prostituta”; “un rufián contratado”.
2. O sea, el SOB es esto, pero “seductive”, o sea, seductor, que cae bien; y “operational”, que lleva a la práctica lo que se le ocurre. Lo que he dicho antes: loco peligroso.
3. Lleno de buena voluntad, veo que “bully” tiene otra acepción, esta buena: “un tío majo”.
4. Ya tienen trabajo los SOB primera acepción: convertirse en SOB segunda acepción. Ánimo, chicos, que cuanta menos gentuza haya, mejor viviremos.
5. Aunque haya muchos locos.

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