6/5/17

La trampa de la adulación manipuladora [6-5-17]

La trampa de la adulación manipuladora

La adulación manipuladora se vale de la vanidad de nuestro ego o nuestro buen corazón para sacar provecho de la situación y beneficiarse a nuestra costa, para luego dejarnos atrás

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La adulación manipuladora no es un halago sin intenciones nocivas, sino que hay un interés camuflado bajo una alabanza o un comentario positivo.

A todos nos encanta que nos digan lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos todo.

Sin embargo, hay veces en las que nos dejamos llevar por estos halagos sin ser conscientes de que deberíamos abrir los ojos para percibir sus verdaderas intenciones.

En ocasiones, las personas con una baja autoestima necesitan este tipo de adulaciones. Las perciben como un reconocimiento de sus méritos porque ellas viven de la aprobación ajena.

No obstante, esto es peligroso, ya que pueden caer en una terrible trampa.


Ser conscientes de la adulación manipuladora

A continuación, dispondremos algunos ejemplos de situaciones reales donde la adulación manipuladora está presente.

Te darás cuenta de que, en más de una ocasión, nos dejamos llevar por esas palabras bonitas que, en realidad, nos están señalando hacia dónde dirigirnos en función de lo que quiere el otro.


¡Qué buena persona eres! Oye te quería pedir…

Esto es muy habitual. Seguido de un halago hay una petición que, difícilmente, podrás rebatir. Cuando te lanzan una palabra positiva, si te niegas a lo que te piden, quedarás mal.

Es decir, si te dicen “qué bueno eres” y después te niegas a hacer lo que te solicitan, entonces ya no serás tan bueno y la otra persona se decepcionará.

Esto es lo que se pretende con este tipo de enunciados. Sin ser consciente de ello, se instalará en ti un sentimiento de culpa que te instará a hacer lo que el otro quiere.


Tú que eres tan compresiva, ¿verdad que tengo razón en…?


En algunas ocasiones, la trampa de la adulación manipuladora se caracteriza porque una persona quiere sentirse apoyada en determinada opinión que tiene sobre una situación.

Por ejemplo, si está criticando a un amigo afirmando que sus actos no los ve bien por esto y por aquello, utilizará un halago antes de preguntarte qué piensas tú.

Tras una adulación te será muy difícil negarte a ponerte de su parte, aunque sepas que está equivocada. Sin embargo, no quieres decepcionarla.

De nuevo, está presente una manipulación encubierta.


Lo siento, eres tan bondadosa


Las personas que utilizan la adulación manipuladora a veces lo hacen con el objetivo de que una persona a la que han dañado les perdone.

Para ello, le lanzan palabras hermosas para que la otra persona se sienta superior y considere que se puede perdonar el error. Al final, ¡todos somos humanos!

No obstante, hay que tener los ojos muy bien abiertos, pues en la mayoría de las ocasiones este tipo de personas no buscan recuperar la relación, sino los beneficios que esta les aportaba.


Me encanta poder confiar en ti

En este caso, no significa que no se pueda confiar en nadie, pero sí hay que tener cuidado porque muchas personas buscan ganarse tu confianza a través de halagos para, después, clavarte un cuchillo por la espalda.

Esto lo suelen hacer aquellos que te utilizan para lograr un fin concreto que solo les compete a ellos. Te necesitan para llegar a donde quieren pero, una vez en la meta, te pisarán y te darán la espalda.

Ten mucho cuidado con este tipo de adulación manipuladora, pues te destroza, te rompe y puede dejarte heridas en el corazón difíciles de cicatrizar.

Es difícil percatarse de una adulación manipuladora.

En algunos casos, solamente la experiencia nos proporcionará las herramientas necesarias para saber abrir los ojos y no dejarnos embaucar por una palabra que ensalce nuestro ego.

Cuando te halaguen con exageración, cuando te resulte incómodo que te lancen palabras que describan todo lo positivo que haces o tienes, ¡estáte alerta!

No te dejes llevar por esa sensación tan positiva de que están reconociendo tus méritos.

La adulación manipuladora está mucho más presente de lo que pensamos. Lo que pasa es que a todos nos gusta recibir halagos por parte de los demás.

Eso sí, no vale la pena ese momento tan gratificante si después vamos a salir dañados debido a una manipulación encubierta de la que no nos hemos dado cuenta.

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