29/5/17

Cómo me fue atrapando un psicópata


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Como ya comente anteriormente, Vicente me abordó en varias oportunidades, y solo caí la vez en que me abordo y yo estaba emocionalmente muy debilitada.

Los dos últimos acercamientos fueron via internet. EL 2010 fue el primero por internet. Yo no estaba con ganas de andar flirteando, así es que no le di mucho espacio para que pudiera acercarse. Tampoco era el tipo de hombre que me atraía a pesar de verse guapo en las fotografías de internet. En algún momento le pregunte si era casado, me dijo que si, y eso me pareció razón suficiente para ser aún más seca para obligarlo a que se alejara. Aunque no creo en el matrimonio, hasta ahora siempre he respetado el matrimonios de otros.

Varios años después, el año 2016, volvió a abordarme, en un momento en que yo estaba en una situación personal tan difícil que me tenían sumida en una fuerte depresión. No tenía energía ni siquiera para rechazarlo, además ya no tenía el pretexto de que estuviera casado: se había separado hacía tiempo.

Revisando las conversaciones que tuvimos via internet, que se fueron haciendo cada vez más frecuentes, me di cuenta cómo él iba sutilmente sonsacándome información, para ir armando una especie de perfil de mis gustos, mis debilidades, las cosas que necesitaba, de lo sola que me sentía...

Por supuesto en su momento no me di cuenta de lo que hacía. Solo me sentía cada vez más atraía por este personaje que se esmeraba tanto en conocerme a fondo.

Hábilmente Vicente estaba sistemáticamente sacándome una radiografía a cuerpo entero, y aprovechando esa información para ir mostrándose como el tipo el hombre perfecto para mí. En un principio daba poca información sobre él, pero ya cuando logró entenderme a cabalidad, empezó a "mostrarse" un poco más. Fui viendo al hombre protector que necesitaba, ese que te hace sentir que todo va a salir bien, que sentía una profunda preocupación e interés por mí y mi realidad. Nunca había sentido que alguien hubiera estado tan profundamente interesado por mí y mi mundo.

En poco tiempo fue despertando a esa mujer, que hacía años había dejado atrás, en algún rincón olvidado de mi pasado.  

Me envolvió y me fue seduciendo tan sutilmente que no alcance a percatarme a tiempo para ponerme en guardia. Se pasó por alto todas mis protecciones o sentido de precaución mínimo que debía tener ante un hombre que era prácticamente un extraño.  Creo que quise aferrarme a la idea de que los príncipes azules si existen, y que yo tenía al mío profundamente interesado en mí.

Tiempo después, estudiando el tema de la psicopatía me di cuenta que ellos son muy hábiles justamente para captar a las personas que están emocionalmente débiles y saben cómo sacar ´partido de esto.  De hecho también supe con el tiempo que Vicente buscaba de preferencia a madres solteras, algo desprotegidas. Son presas fáciles para ellos.

No tengo claro por qué me buscó a mí, no cuadro para nada con las mujeres que el usualmente rondaba. A veces pienso que como ya se veía bastante mayor,  se le estaba haciendo difícil atraer a mujeres tan jóvenes, y quiso probar suerte con mujeres de mi edad. Aunque él es un par de meses menor que yo, pero se ve como si tuviera al menos 10 años más que yo, y no precisamente porque yo luzca menor de lo que soy.

Ellos llevan mucha ventaja al tener una capacidad de analizar a personas y situaciones sin tener su juicio empañados por la emociones. Están completamente inhabilitados para sentir nada más que odio, rencor o envidia... pero nada de afecto, ternura, amor, cariño, ni siquiera por sus familiares más cercanos, incluyendo sus propios hijos. El miedo no es parte de ellos. ¿Principios? ninguno más que los propios, cimentados en hacer todo lo que sea necesario para alcanzar sus objetivos.

Parecieran tener como su biblia el libro "El Príncipe" de Maquiavelo. No hay moral, ética, conciencia, alma… ni siquiera una pisca de bondad que puedan imponer algún tipo de limite a su comportamiento.

Muy pocas cosas los satisfacen o les brindan un poco de alivio a su permanente estado de apatía y aburrimiento. Ninguna de esas cosas es buena. Disfrutan humillando, destruyendo, lastimando, imponiendo su superioridad, dañando, provocando dolor físico o emocional... cualquier actividad que les provoque un alza de adrenalina en el cuerpo, es buena y válida. Les produce un gran placer llevar a una persona, incluso a familiares cercanos, a quebrantar sus propios principios morales y éticos. Es como un juego de estrategia que los da al menos un poco de entretención.

Es frecuente que no puedan dominar el casi permanente enojo que los invade, producto de su aburrimiento, de frustraciones y como consecuencia de no poder llenar su espíritu de las cosas lindas que nos regala la vida. Recibir constantes halagos los alivia un poco, pero no es suficiente para aquietarlos por mucho rato. El alcohol o las drogas ayudan a anestesiar un poco su desesperado estado de apatía. Vicente es de los que abusa con el alcohol de una manera impresionante. Debe llevar muchísimos años en eso, pues tiene un grado de tolerancia al alcohol que nunca había visto.

Hasta aquí llego por hoy…. En unos días más iré compartiendo un poco más sobre mi experiencia con Vicente y el tremendo impacto posterior que tuvo en mi vida, y que aún no logro resolver del todo. El duelo por el rompimiento termino hace rato, pero las consecuencias del tremendo impacto de lo que vino después aun las tengo a piel viva.




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