22/8/17

El disfraz del psicópata

El disfraz del psicópata


cienradios.com

Alfredo, hoy quiero hablar del disfraz del psicópata. Me refiero al disfraz como simulación de la propia personalidad. Es decir: de cómo algunas personalidades psicopáticas asumen cómo propias características fingidas, casi te diría metódicamente construidas.

Para empezar, aclaremos que cuando hablamos de psicópatas no deberíamos pensar estrictamente en un Hannibal Lecter, el personaje de las novelas de Thomas Harris que interpretó Anthony Hopkins en “El silencio de los inocentes”. No. Hay muchos psicópatas que lejos de comer gente están muy integrados y pueden funcionar perfectamente en la sociedad y hasta cuentan con herramientas para cautivar y lograr sus propósitos.

Lo que caracteriza al psicópata es la manipulación calculada de sus víctimas. El psicópata no siente empatía. No lo conmueven los sufrimientos ni las alegrías ajenas, pero a diferencia de otros trastornos que pueden presentar una baja empatía, los psicópatas son conscientes de esto, los sentimientos no los tocan, pero pueden fingirlos muy bien.

Y de esta forma van construyendo un disfraz para cada ocasión. Como no adhieren a códigos morales ni éticos, construyen normas para sí mismos, en las que no cabe el cuidado ni el respeto a los demás; todo lo contrario: irán valiéndose de herramientas para conseguir usar a quien sea para la propia satisfacción o como un mero escalón para lograr un objetivo.

Por supuesto, existen distintos niveles de intensidad en estas características, y, en ciertos casos, puede aparecer también la violencia y el goce por lastimar físicamente a la víctima.

Veamos algunos puntos comunes a los psicópatas y como construyen este disfraz:


– Son personas con características narcisistas. Esto quiere decir que están completamente centrados en ellos mismos.

– Ya mencionamos la falta de empatía sumada a un egocentrismo exacerbado. Se que cree superior, y jamás revisa sus propios actos, no siente remordimiento. Si se muestra arrepentido o con ganas de mejorar, probablemente sea parte del disfraz: Está calculando cómo caer bien, cómo mejorar su imagen y fingir arrepentimiento en el caso de que se lo descubra y se lo confronte. O sea, va a manipular nuevamente a los incautos que se conmoverán con su nuevo traje de arrepentido.

– Recordemos que el psicópata desarrolla herramientas de convencimiento: mientras una persona le está hablando con el corazón, el psicópata calcula qué decir, se muestra conmovido y sólo para llevar las cosas al terreno de su conveniencia.

– Miente descaradamente: decir la verdad y aceptar las reglas del juego es parte de la vida en sociedad, por lo menos en términos deseables. El psicópata se mantiene al margen, aprovecha la sinceridad y la lealtad de los otros para manipularlos más fácilmente. Él no es leal a nada. Sólo a sus metas.

– Aparecen como irresponsables, aunque quizás lo que ocurre es que las consecuencias catastróficas de sus actos no le importan porque son otros los que las padecen. Para sus propios intereses suelen ser calculadores y sumamente racionales.

– Pueden ser impulsivos o violentos cuando se desatan, pero en general mantienen un particular control de sus impulsos mientras juegan el personaje del disfraz que eligieron. Si optan por el traje del que escucha, es amoroso y comprensivo, no dejarán ver ni un atisbo de iracundia mientras estén en su papel.

– Un disfraz muy frecuente del psicópata es el de la “víctima”. En esto no ahorrará esfuerzos: puede ser víctima de una niñez difícil, de unos padres crueles, de una sociedad infame, de la justicia, de la educación, de los medios, de traiciones pasadas, del orden internacional… lo que sea…. Cualquier argumento servirá para hacerle creer al mundo que es un mártir, que todos estamos un poco en deuda con el psicópata…y nos lo va a cobrar con creces….

– Otro disfraz que lleva con talento es el del “agradable”: puede ser una persona simpática, inteligente, divertida, sensible o conversadora. Se va a mostrar de estas formas para resultar creíble y atractiva para las personas que quiera seducir. Pero siempre estará observando que hacer y qué no para ganar un centímetro más de confianza. Eso es lo que necesita, que los demás crean en él, que piensen que no importa lo que se diga, no importa los rumores, ni las pruebas contundentes que aparezcan. El que cree en un psicópata en realidad compró un disfraz vacío, una hoja que vuela en el viento. Pero cuidado: su talento es hacer que ese viento siempre sople a favor de su perversa voluntad, aunque termine destruyéndonos a los demás.

21/8/17

Consecuencias psicológicas de sufrir malos tratos [21-8-17]

Consecuencias psicológicas de sufrir malos tratos



Los malos tratos no solo tienen secuelas físicas. El impacto a nivel psicológico de sufrir malos tratos.
 Para muchas personas, no hay sensación más reconfortante de estabilidad y seguridad que llegar a casa. El hogar es, para muchos, un bastión de tranquilidad y de amor. Sin embargo, para las víctimas de violencia doméstica, el hogar es cualquier cosa menos un refugio.

Según la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica (NCADV), la violencia doméstica es la agresión física intencional, con intimidación, agresión sexual, o uso de otro comportamiento amenazador por parte de un miembro del hogar contra otro. Otras formas menos evidentes de comportamiento abusivo incluyen el acecho, el empleo de miradas o gestos amenazantes, los intentos de controlar la salud reproductiva de una pareja íntima (por ejemplo, el negarse a usar métodos anticonceptivos durante las relaciones sexuales) o la humillación.


Las heridas psicológicas y emocionales

Tras los signos evidentes del abuso doméstico, las heridas psicológicas y emocionales sufridas en eventos traumáticos también hay que abordarlas.

La American Psychological Association (APA) explica que el trauma psicológico es "una respuesta emocional a un evento terrible ..." que interfiere con la capacidad de un individuo para desenvolverse como lo haría en circunstancias normales. Mientras que el impacto psicológico de un incidente particular variará de persona a persona, la mayoría experimenta mayores niveles de angustia emocional después de pasar por eventos traumáticos. Afortunadamente, estos sentimientos a menudo desaparecen si se recibe el apoyo adecuado de familiares, amigos, profesionales de la salud mental y otras redes sociales.


¿Ocurre igual para las víctimas de violencia doméstica?

Para las víctimas de abuso conyugal y otros tipos de violencia de pareja, la situación no siempre es tan clara. El temor a represalias por parte de la pareja puede impedir que las víctimas busquen la asistencia necesaria. El sentimiento de vergüenza, especialmente entre las víctimas masculinas, también puede ser un obstáculo importante para buscar ayuda. Esta falta de apoyo emocional puede conducir a un aumento del miedo, ansiedad, depresión, ira, estrés postraumático, el aislamiento social, el uso de drogas ilícitas, la dependencia del alcohol, e incluso el surgimiento de ideas suicidas.

Está claro que las heridas psicológicas y emocionales de la violencia doméstica son devastadoras y pueden perseguir a las víctimas durante muchos años y robarles la posibilidad de vivir una vida plena. Así que si un ser querido o uno mismo está siendo víctima de malos tratos, es importante que busque ayuda, ya que cuanto más tiempo persista el abuso, más daño puede causar física y psicológicamente.

20/8/17

Cerebro y psicopatía

Cerebro y psicopatía


Maduración y confusiones entre las conductas deshinibidas y el trastorno de personalidad.

diariobae.com.-Ignacio Brusco

La psicopatía (personalidad antisocial) constituye no sólo una problemática de salud mental, sino un grave situación social. Representa la característica de más del cincuenta por ciento de las personas que cometen crímenes graves. En este trastorno la persona se caracteriza por entir mayor emoción ante una injuria propia, que como cuando le sucede a los otros. Es decir, sería lo inverso al imperativo categórico kantiano en el que se propone emocionar una situación individual y luego generalizarla. En este caso, se cumplirían las reglas para todos los sujetos menos para él o sus allegados. Midiéndose a sí mismo con una vara más endeble y autocompasiva.

Esto trae aparejado consecuencias sociales; el aumento de una conducta antiética delictiva. Además de un incremento de la violencia y la impulsividad.

Dos preguntas se plantean ante la evaluación de la personalidad. Una de ellas es cuándo considerar a una persona con su personalidad totalmente desarrollada con la consecuente conciencia de realidad. La otra pregunta es si la psicopatía es una enfermedad psíquica y si puede la persona discernir sus actos.

Con respecto a esta última duda: la literatura científica explica, que en general, en los trastornos psicopáticos la persona tiene su juicio de realidad conservada; pero con una conducta desviada. Es decir no le importa los que le pasa al otro, pero sabe que le ocasiona daño.

Es conocido el trabajo de Michael Koenigs, de la Universidad de Wisconsin donde se midió la respuesta cerebral en neuroimágenes de la población carcelaria con trastornos psicopáticos. Mostrando una desconexión de las áreas cerebrales de la emoción (amígdala) con las áreas prefrontales (prefrontal ventromedial) de la toma de conciencia social, empatía y culpa

Los cual justificaría por qué en los psicópatas existe una desconexión funcional entre la emocional y la empatía social. Además se conocen trabajos en los que áreas cerebrales de la emoción de estos pacientes se prenden cuando sufren el riesgo de una agresión; pero no pasa lo mismo cuando otras personas son las agredidas. Priorizando el psicópata la necesidad de recompensas de sus necesidades, sin pensar en el resto de la comunidad.

La respuesta a la pregunta sobre cuando los menores maduran su psiquismo: es que se sabe que el desarrollo de la corteza prefrontal muestra una considerable capacidad de abstracción a partir de los dieciocho años. Momento en el cual se encuentra mielinizada aproximadamente el ochenta por ciento de la corteza frontal. Maduran así, las premisas culturales y sociales ( como las tomas de decisiones y la conciencia de los actos). Aunque el lóbulo prefrontal no termina de madurar hasta los 30 años. Se considera que a los 18 años ya se contienen los puntos claves para entender la funciones cognitivas y presentar una cognición social adecuada.

Consecuentemente, no se considera que pueda establecerse una patología de la personalidad antes de esa edad. Es decir que pone en tela de juicio que un menor de esta edad pueda ser condenado penalmente ya que no presenta todavía conformada la estructura de su cerebro.

Aunque esta posición es arbitraria desde el acuerdo científico; tiene un claro sustento neurobiólogo, reconocido por la neurociencia y salud mental mundial.

Los adolescentes cuentan con muchas más plasticidad neuronal ; y más recursos neurológicos y biológicos que las personas adultas. Por ello juntarlos con población carcelaria adulta sería un grave error.

Los trastornos de la personalidad antisocial afectan la cognición social. La capacidad para entender lo que le pasa a los otros (cognición social); sería algo especular a la metacognición (que es la capacidad de entendernos a nosotros mismos). Entender cognitivamente al otro es quizá la base psicológica de la implementación de los imperativos categóricos Kantianos.

La capacidad de emocionarse en forma intersubjetiva implica en gran medida la funcionalidad celular de las famosas neuronas en espejo, descriptas por el científico italiano Giacomo Rizzolati, quien en 1996. Las que se prenden cuando la otra persona realiza o siente una actividad, sin que se realice actividad alguna; siendo la base de la empatía entre las sujetos. En los trastorno de la personalidad probablemente se encuentra una falla en este proceso cerebral.

En los adolescentes se generan procesos de desequilibrio conductual provocado por la explosión hormonal que soportan, motivo por el cual se desarrollan mucho antes lo sectores emocionales del cerebro, que los sectores corticales inhibitorios. Haciendo comparable esta conducta desinhibida con un trastorno de personalidad, pero sin serlo.

Los niños deben recibir los estímulos sociales y culturales adecuados a su edad. Los primero años de vida son esenciales para la conformación de la personalidad del adulto, pues el cerebro es una esponja. Aprende los valores sociales, el lenguaje, lo ético y lo estético. Si el encéfalo no recibe sus estímulos adecuados pero además se alimenta mal y encima se expone al consumo de sustancias tóxicas. Su personalidad de verá afectada. Aunque no por ello deja de conservar su gran capacidad resiliente hasta los 18 años de edad.

La personalidad es un conjunto de factores que constituyen quien somos; pero en la adultez. No confundir esta premisa es la clave, para no generar prejuzgamientos, conductas terapéuticas y sociales inadecuadas. Pues lo niños no tiene conformada su personalidad hasta terminada la adolescencia. Mantienen su capacidad de recuperación, que además de ser muy evidente, es su derecho.




19/8/17

Principios de un egoista


¿Estás tratando con un psicópata? [19-8-17]

¿Estás tratando con un psicópata?


Mientras que el retrato de los psicópatas como asesinos en serie de Hollywood puede ser exacto, no todos los psicópatas cometen crímenes horrendos. De hecho, muchos de ellos son líderes empresariales exitosos.

Alrededor del 1% de la población general cumple los criterios para ser un psicópata. También, el 3% de los líderes empresariales pueden ser psicópatas, según un estudio de 2010 publicado en Behavioral Sciences & the Law. En comparación, alrededor del 15% de la población carcelaria de los Estados Unidos son considerados psicópatas.

Por eso, hay una buena probabilidad de que hayas encontrado a un psicópata en el mundo de los negocios en un momento u otro, y tal vez ni siquiera lo sabías. Estas son las características de un psicópata, ¿te hacen pensar en alguien?

1. Son excesivamente encantadores
Los psicópatas no suelen presentarse como personas horribles, al menos no al principio. En su lugar, suelen ser populares. Son geniales a la hora de charlar y siempre parecen saber lo que decir en cada momento.

Son conocidos por su ingenio rápido y las historias de seducción. Sus historias sobre sus aventuras son asombrosas, pero creíbles. Y siempre se representan en una luz positiva.

Usan adulación y elogios para ganar confianza. Y otras personas suelen alejarse de sus conversaciones con un sentimiento de psicópata positivo.

2. No tienen empatía
Los psicópatas no se preocupan por otras personas, incluyendo a sus familias. Cuando hacen daño a otra persona, no experimentan ninguna angustia. Se sienten entumecidos hacia el dolor de otras personas.
Así que, pueden decir y hacer cosas que son muy perjudiciales para los demás sin golpear una pestaña. Si alguien se atreve a acercarse a ellos para discutir sus heridas, un psicópata no es probable que acepte ninguna responsabilidad, lo que puede hacer que sus reacciones sean especialmente tóxicas.

3. Se aprovechan de las emociones de otras personas
Los psicópatas entienden las emociones de otras personas a nivel intelectual, y usan esa comprensión para su ventaja. Usan viajes de culpa y halagos para manipular a otros a hacer cosas que normalmente no harían.
También tratan de ganarse la simpatía de los demás. Afirman ser víctimas en un intento de engañar a otros para ayudarlos o cuidar de ellos.

4. No tienen conciencia
Los psicópatas mienten, engañan y roban sin pensarlo dos veces. Cuando se enfrentan a su comportamiento, ofrecen una larga lista de excusas. Rechazan cualquier acto ilícito y culpan a otras personas, llegando incluso a decir que alguien merecía ser tratado mal.

A los psicópatas no les importa a quién tienen que hacer daño para salir adelante. Están dispuestos a hacer lo que sea necesario para cumplir con sus objetivos y no se sentirán mal por el daño que su comportamiento.

5. Tienen un sentido grandioso de sí mismos
Al igual que los narcisistas, los psicópatas piensan que las reglas usuales no se aplican a ellos. Esto es lo que lleva a muchos psicópatas a cometer crímenes sin el temor de ser atrapados. Ellos piensan que son más inteligentes que todos los demás y asumen que pueden salirse con la suya. Tienen una sensación de auto-importancia inflada y realmente creen que son mejores y más merecedores que el resto del mundo.

18/8/17

El científico que descubrió que era un asesino en potencia

El científico que descubrió que era un asesino en potencia


El neurólogo James Fallon estudiaba los cerebros de psicópatas cuando vio que el suyo era exactamente igual.

elespanol.com

El trabajo de un científico es descubrir cosas nuevas, pero pocos tienen la oportunidad de aprender algo importante sobre sí mismos y es casi seguro que nadie ha tenido nunca una revelación personal tan terrible como la que experimentó James Fallon una tarde de 2005.

Este profesor de neurología de la Universidad de California en Irving estudió durante años la base genética del comportamiento. A petición de un colega, comenzó a examinar algo más concreto: cerebros de psicópatas. A través de las imágenes de tomografía del cerebro, los científicos saben que este tipo de personas presenta una baja actividad en ciertas áreas de los lóbulos temporal y frontal, que son los que están relacionados con la empatía y con aspectos vinculados con la vida en sociedad, como los valores morales y el autocontrol.

A la vez que analizaba las imágenes de colores que mostraban los cerebros de asesinos psicópatas, a James Fallon se le había ocurrido estudiar los de su propia familia, así que el día en cuestión le llevaron los resultados hasta su mesa de trabajo. Tras echar un primer vistazo, confiesa que se sintió aliviado, no venían con nombres, pero todas eran tomografías muy normales, con predominio de los colores rojos y amarillos que indicaban una importante actividad cerebral en las zonas relacionadas con la empatía.

Todas menos una. Uno de los escáneres mostraba un cerebro con muchas zonas en tonos azules, calcado a los de los peores psicópatas que estaba estudiando. Por eso, pensó que el técnico las había mezclado, pero tras realizar las comprobaciones pertinentes descubrió no sólo que pertenecía a su familia, sino que estaba ante la imagen de su propio cerebro.

Antecedentes familiares

Al principio se lo tomó con buen humor. "No me sorprende", dice que afirmó su mujer al conocer la noticia. Más tarde siguió indagando y se sometió a análisis genéticos y descubrió que tenía las variantes del gen MAO-A que predisponen a un comportamiento más agresivo. Es más, al parecer en su familia había casos de violencia fuera de lo común, incluido un matricidio ocurrido varias generaciones antes.

Sin embargo, "yo no maté, ni violé, ni hice nada parecido", ha llegado a declarar. "Los genes cargan el arma y hacen que alguien sea vulnerable para convertirse en un psicópata", pero "la biología no te sentencia".

Fallon ha llegado a desarrollar una teoría muy concreta: para que se expresen los genes violentos hay que sufrir un episodio traumático en la niñez y así lo explica en sus conferencias.


"Psicópata pro social"


Como no es su caso, se autocalifica como "psicópata pro social", de manera que, aunque carece de la empatía que tienen la mayoría de las personas, es capaz de seguir las normas y tener relaciones sociales normales, pues se casó con su amor del instituto y tiene tres hijos y muchos amigos.

En su libro The Psychopath Inside (El Psicópata Interior) explica toda esta historia y la fascinación que le produce la complejidad del ser humano, tan marcado por sus genes como moldeable por su ambiente.