23/11/17

Cómo detectar psicópatas

Cómo detectar psicópatas

Cómo detectar psicópatas

No todos los criminales son psicópatas ni todos los psicópatas son criminales. Veamos cualidades de personalidad que evidencian a un psicópata.

taringa.net

El cine, sobre todo el proveniente de Hollywood, nos ha condicionado a asociar psicópatas con asesinos sedientos de sangre, pero veremos que algunos de los rasgos más comunes que se encuentran en las personalidades con un alto nivel de puntaje en la escala psicopática no son específicamente negativos. Quizá te sorprendas al ver que posees alguno de ellos. Los examinamos:

1. Falta de empatía

Un psicópata no puede sentir lo que sienten los demás. Un individuo con personalidad psicópata entiende sus sentimientos pero no los siente. Así, si te ven llorando a causa de la muerte de un ser querido, mostrará cierta compasión, pero no porque sienta una empatía emocional real, sino solo por complacerte o por pura cortesía.

2. Poder de manipulación

Según The Sociopathic Style, el psicópata es capaz de reconocer de qué cuerda debe tirar o qué botón es el que debe pulsar para engañar a otras personas, manipularlas y hacerles creer lo que sea necesario para obtener un beneficio personal sin preocuparse del impacto que esto pueda tener en los demás o en sus sentimientos.

3. Irresponsabilidad

El comportamiento impulsivo y la irresponsabilidad forman parte de su estilo de vida. Un psicópata nunca admitiría sus errores y son capaces de volverse iracundos con cualquiera que les acuse de algo. El objetivo de este comportamiento es conseguir que el que acusa reflexione sobre ello y acabe sintiéndose culpable por haberse quejado o por haberle hecho responsable de algo.

4. Narcisismo

El narcisismo es una cualidad con mucho peso. Los psicópatas generalmente se ven a sí mismos como más inteligentes, más poderosos y más valiosos que cualquier otra persona sobre la faz de la tierra. Suelen tener una extravagante percepción sobre sí mismos, pensando que el mundo gira en torno a ellos mismos.

5. Mentirosos patológicos

La mentira es su arma del día a día. Los psicópatas tienden a mentir continuamente. Sus vidas conforman una interminable tela de araña de mentiras. Las mentiras pueden encuadrarse en muchos niveles: de niveles moderados hasta niveles exacerbados de mentiras.

6. Encanto superficial

Los psicópatas suelen ser encantadores y tener cierto atractivo puesto que su carácter es extrovertido, decidido y valiente. En ningún caso son tímidos ni temerosos de hacer o decir lo que quieran, lo que puede ser malinterpretado como una alta autoestima. Sus miradas siempre son inquisitivas.

7. Falta de remordimientos

Los psicópatas no se sienten culpables por el sufrimiento y el dolor que infligen a otros, o por cualquiera de sus acciones en general. La desazón o la pesadumbre no están en su vocabulario.

8. Se aburren con facilidad

Los psicópatas tienen una necesidad irrefrenable de sobredosis de adrenalina, pues se aburren con facilidad, por lo que siempre están buscando situaciones en las que la excitación y la emoción sea el factor común.

9. Acoso o Bullying

Abusones de libro. Los psicópatas suelen hostigar a aquellos que no les aportan algún beneficio, lo que implica que subordinados, ancianos, niños o, en la mayoría de los casos, animales, se conviertan en víctimas. Disfrutan ejerciendo su poder sobre los más frágiles. Intimidar o escupir palabras es lo suyo.

10. Poder y control

Ya hemos visto que los psicópatas tienen una necesidad obsesiva por ejercer poder y control sobre otros. Sumado a esto, también son unos obsesos del control. Todo debe hacerse de la manera en la que deseen o han expuesto.

21/11/17

Perfil psicológico de un psicópata, en 12 rasgos inconfundibles [21-11-17]


Perfil psicológico de un psicópata, en 12 rasgos inconfundibles

Perfil psicológico de un psicópata, en 12 rasgos inconfundibles

Explicamos las características psicológicas típicas de las personas con un alto grado de psicopatía.

 El término “psicopatía” resulta poco claro para la mayoría de personas porque se le atribuyen múltiples significados. De hecho, incluso dentro de la psicología se usa esta palabra para designar realidades muy distintas, siendo el criterio más cuestionado la relación entre la psicopatía y la criminalidad.

Autores como Hervey Cleckley y Robert Hare han tratado de delimitar el perfil psicológico de los psicópatas, describiendo rasgos de personalidad y patrones de conducta característicos de aquellos a quienes se aplica tal calificativo. Veamos qué conceptualizaciones existen en torno a la psicopatía y cuál es el perfil clásico de esta alteración.


¿Qué es la psicopatía?


La psicopatía es un trastorno de personalidad no reconocido por las clasificaciones diagnósticas principales. Se caracteriza por la falta de empatía y de sentimientos de culpa, así como por el egocentrismo, la impulsividad y la tendencia a la mentira y a la manipulación. En contraposición, la sociopatía se asocia en mayor medida al trastorno antisocial de la personalidad.

En el lenguaje popular este término se suele asociar a la conducta criminal, sobre todo a los asesinatos en serie; no obstante, lo cierto es que los psicópatas no siempre cometen delitos y pueden estar perfectamente adaptados a la sociedad. De hecho, autores como Kevin Dutton (2013) han reivindicado las virtudes de la personalidad psicopática en el contexto actual.

La concepción actual de la psicopatía se fundamenta en gran medida en las obras de Hervey Cleckley y Robert Hare. En su libro La máscara de la cordura (1941) Cleckley hizo la descripción de la psicopatía más influyente hasta la fecha, mientras que Hare se basó en esta obra para crear la conocida escala PCL (1991), que evalúa los rasgos psicopáticos.

Según el modelo triárquico de Patrick et al. (2009), la psicopatía se compone de tres rasgos principales: atrevimiento, desinhibición y mezquindad. Se sabe que los psicópatas sienten menos miedo que el resto de personas, que tienen más dificultades para controlar sus impulsos y que su falta de empatía los lleva a utilizar a los demás en su beneficio.

Por su parte, Garrido (2000) divide la psicopatía en dos dimensiones: el área emocional e interpersonal y el estilo de vida. En la primera engloba signos como el egocentrismo, la tendencia a la manipulación y la falta de culpabilidad, mientras que entre los factores conductuales incluye la necesidad de estimulación, la impulsividad y la conducta delictiva.


Perfil psicológico de los psicópatas

En este apartado sintetizaremos los rasgos de personalidad de los psicópatas según las clasificaciones realizadas por Cleckley y Hare.

La presencia de estas características, por tanto, indica la similitud de una persona determinada con el concepto de psicopatía manejado por los expertos.


1. Falta de empatía


La psicopatía se ha relacionado con un déficit de empatía, es decir, la capacidad de comprender el estado mental de otras personas o de ponerse en su lugar. Sin embargo, los estudios sugieren que los psicópatas tienen la capacidad de empatizar, pero la “activan” a voluntad; esto explicaría tanto la frialdad como las habilidades sociales que los caracterizan.

Simon Baron-Cohen, que popularizó el concepto de la “teoría de la mente”, afirmó que los psicópatas tienen empatía cognitiva pero no emocional, y que por tanto no les provoca malestar el sufrimiento de los demás. Estos déficits se han asociado a una menor activación en el córtex fusiforme y en el extraestriado, que se relacionan con el reconocimiento de caras.


2. Egocentrismo y narcisismo


El egocentrismo, o incapacidad para asumir puntos de vista ajenos al propio, está íntimamente relacionado con la falta de empatía. Con mucha frecuencia los psicópatas son también narcisistas; esto significa que tienden a pensar que son superiores a los demás y más importantes que ellos.


3. Encanto superficial


El perfil típico del psicópata es el de una persona encantadora y sociable, con buenas habilidades sociales. Puede servir como ejemplo extremo el caso del asesino Ted Bundy, que seducía a sus víctimas para ganarse su confianza y recibió múltiples cartas de amor y propuestas de matrimonio después de ser condenado a muerte.


4. Pobreza emocional

Las alteraciones cerebrales propias de la psicopatía hacen que el rango de emociones que sienten estas personas sea limitado. En concreto, además de la frialdad emocional, los psicópatas se caracterizan por sentir menos emociones negativas, especialmente miedo, mientras que se cree que sienten las emociones positivas de forma normal.


5. Conducta antisocial y delictiva


Las puntuaciones en los test de psicopatía correlacionan con el abuso de sustancias, el encarcelamiento, la violencia de género, la violación y la pederastia. Los crímenes económicos y de guerra, así como la participación en el crimen organizado, también son más frecuentes en psicópatas que en la población general.

Como el trastorno antisocial, la predisposición a la psicopatía puede manifestarse en la infancia en conductas como robos, mentiras frecuentes, vandalismo y violencia hacia personas y animales; estos signos se clasifican como “trastorno de personalidad disocial”.


6. Dificultad para aprender de la experiencia


Según las investigaciones, los problemas de los psicópatas para aprender de la experiencia se deben a alteraciones en la conexión entre el córtex prefrontal y la amígdala. Estas estructuras se relacionan con las funciones ejecutivas y con el aprendizaje emocional, respectivamente.

Al parecer los psicópatas tienen más dificultades que la población general para asociar los castigos que reciben a las conductas que los han provocado. Otra explicación biológica es la presencia de niveles reducidos de cortisol y serotonina, relacionados con el condicionamiento aversivo y la inhibición conductual.


7. Impulsividad y falta de planificación


La impulsividad de los psicópatas puede estar causada por la activación disminuida en la corteza frontal, combinada con un aumento de los niveles de testosterona y una reducción de los de serotonina. Todo ello podría reducir el autocontrol, facilitando conductas impulsivas como el abuso de drogas o las agresiones físicas.

Esto también se relaciona con una falta de planificación a largo plazo. Suele darse una ausencia de metas vitales; la conducta está guiada en mayor medida por los impulsos momentáneos.


8. Insinceridad y manipulación


La falta de sinceridad y la tendencia a la manipulación típicas de los psicópatas pueden manifestarse con mayor o menor sutileza, pero son dos características muy frecuentes en personas con niveles moderados de psicopatía que pueden no manifestar muchos de los otros rasgos que hemos visto.


9. Predisposición al aburrimiento


Las alteraciones biológicas de los psicópatas los llevan a una necesidad de estimulación continua. Esto hace que les resulte fácil aburrirse, un rasgo compartido por las personas muy extrovertidas (que tienen un nivel bajo de activación cerebral en reposo) y por otras con trastornos que afectan al cerebro, como el TDAH.


10. Estilo de vida parasitario


La manipulación y el egocentrismo de los psicópatas hacen que tiendan a aprovecharse de los demás para satisfacer sus necesidades básicas. Así, con frecuencia viven del dinero de otras personas, como sus padres o sus parejas.


11. Ausencia de remordimientos


Aun cuando llevan a cabo conductas que perjudican a otras personas, como algunas de las que hemos mencionado en los apartados anteriores, los psicópatas no suelen sentir culpabilidad por sus actos; su falta de empatía emocional les permite cometer delitos o manipular a los demás sin remordimientos.


12. Promiscuidad sexual


Con frecuencia los psicópatas tienen muchas relaciones distintas que duran poco tiempo. Además, dadas sus dificultades interpersonales y para establecer compromisos, se implican en ellas de forma superficial y se preocupan principalmente por el sexo y por las utilidades prácticas que pueden obtener de sus parejas.

19/11/17

¿Usted está atrapado en una red de mentiras? Cómo detectar un mentiroso patológico

¿Usted está atrapado en una red de mentiras? Cómo detectar un mentiroso patológico

¿Usted está atrapado en una red de mentiras? Cómo detectar un mentiroso patológico

¿Sospecha que uno de sus seres queridos ha fabricado muchos de los elementos más importantes de su vida? Los mentirosos patológicos van a los extremos para cubrir su engaño habitual, así que ¿cómo detectar las señales de que algo está apagado?

saludconsultas.com

Por ahora, es casi imposible que no haya oído hablar de Rachel Dolezal, el ex presidente de la NAACP Spokane que pretendía ser negro – Afro y todo – para toda una década antes de que ella fue revelada como caucásica por sus propios, blanco, padres. También pudo haber visto la película Atrápame si puedes, en la que un jovencísimo Leonardo DiCaprio interpretó el papel de Frank Abagnale, una persona de la vida real que pretendía con éxito para ser un piloto de línea aérea, médico, y el fiscal antes de que él cumplió 19 años .

Si usted es menos afortunado, es posible que haya sido tocado por alguien que fingió tener cáncer “, acostumbrado a salir con una persona famosa”, o contructed de lo contrario todo su pasado y la personalidad de la nada. Estas personas, que construyen toda su vida en una casa de la tarjeta de la mentira, son conocidos como mentirosos patológicos. Así, ¿por qué lo hacen? Y ¿cómo se puede detectar a un mentiroso patológico?


Mentiras: Su definición

Antes de que podamos definir la mentira patológica, tenemos que definir la mentira. La mentira es el acto de decir una mentira a sabiendas y con la intención de engañar a pesar de la mentira es universalmente visto casi como una mala cosa, vamos a ser absolutamente claro: todos decimos mentiras. La mentira es parte de la condición humana. Incluso los animales – no sólo los primates, sino también a las aves, perros, e incluso peces – engañan, ya sea como una estrategia social o para sobrevivir, disfrazándose como otras especies o fingiendo estar muerto, por ejemplo. Los bebés pueden “decir mentiras” por fingir la risa o el llanto cuando son de tan sólo seis meses de edad. Algunos estudios indican que los humanos cuentan, en promedio, tres mentiras por cada 10 minutos de conversación. Seamos honestos por un momento: usted y yo no estamos exentos, y eso no es una mentira.

Mientras que casi todos nosotros entendemos el valor de “mentiras blancas” que le dicen a los engañados se ven hermosos o que preparaban una comida maravillosa, que los humanos no apreciamos que tiene nuestra confianza violada cuando alguien nos miente acerca de las cosas más grandes.


La mentira patológica

En su día a día , el mentiroso, dice mentiras con un propósito – para evitar herir su ser querido, para evitar el castigo u otras consecuencias negativas, o para acceder a ciertos beneficios. Pueden mentir en su currículum para conseguir un mejor trabajo, informe a sus padres consiguieron un grado mejor de lo que hizo en esa prueba, o decir que se quedaron tarde en el trabajo de ocultar el hecho de que están engañando a su cónyuge. Estas mentiras pueden ser satisfechas con diferentes grados de juicio, pero no son lo que tenemos en mente cuando hablamos de mentirosos patológicos.

Los mentirosos patológicos son una especie totalmente diferente. A pesar de que saben que están mintiendo – de lo contrario estarían engañados, no mentirosos – la mayoría de las mentiras que dicen servir a ningún propósito aparente o son extravagantes y grandioso. Por encima de todo, ellos dicen mentiras habitualmente, todo el tiempo. Mentir es su estado natural de ser.

Es actualmente desconocido exactamente cómo prevalece el fenómeno del mentiroso patológico. Lo que está claro, sin embargo, es que el habitual mentira estas personas se dedican a menudo es impulsiva y no planificado y no tiende a ser egoísta. Mentirosos patológicos parecen derivar placer del acto de la mentira, y las mentiras que dicen a menudo pueden ser capturados a cabo con bastante facilidad por aquellos que prestan atención – a menos que el mentiroso patológico presta atención extrema al detalle y vive toda su vida dedicada a engaño, lo que sin duda sucede. Los mentirosos patológicos no son una locura; pueden ejercer buen juicio en otras áreas, y son totalmente conscientes de lo que están haciendo, aunque probablemente no saben por qué.

El concepto de la mentira patológica es bastante polémica en los círculos clínicos. Aunque usted puede buscar en Google, no existe tal desorden “síndrome de mentiroso patológico” en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. La mentira compulsiva es, sin embargo, reconocida como parte del cuadro sintomático de ciertos trastornos de la personalidad. No todos los mentirosos patológicos se etiquetan con cualquiera de los siguientes trastornos, pero que pueden dar lugar a la mentira compulsiva:

  • Trastorno narcisista de la personalidad: La gente con TNP pueden decir mentiras grandiosos que hacerse mirada impresionante, famoso, o como ellos tienen derecho a un trato especial.
  • Trastorno de personalidad antisocial: sociópatas, que no son capaces de sentir empatía o remordimiento, gravitan hacia decir mentiras manipuladoras sin tener en cuenta los sentimientos de sus víctimas.
  • Trastorno límite de personalidad: La tendencia de tracción empuje de las personas con TLP puede llevar a decir mentiras que echar la culpa de cualquier problema lejos de ellos, o para que se sienta lástima.
  • Trastorno de Personalidad Histrionico: Las personas que tienen este trastorno pueden decir mentiras que los colocan en el centro de atención de todos.
  • Trastorno Obsesivo Compulsivo: Por lo general se inclina hacia la honestidad, esta gente puede decir mentiras para evitar la vergüenza que asocian con sus obsesiones y compulsiones.


Los signos de la mentira patológica

Mentira patológica, cualquiera que sea su causa, es todavía un tema poco comprendido. ¿Puede cambiar un mentiroso patológico? ¿Qué causa la mentira patológica? Hay algunos indicadores que pueden conducir a una comprensión más clara en algún momento. Si usted cree que usted tiene un problema con la mentira habitual, sin razón aparente, en busca de la terapia es sin duda un buen paso. En este caso, se puede esperar que el proceso de diagnóstico para tomar un buen tiempo – que ya ha ingresado en compulsivo mentira, y su terapeuta quiere asegurarse de que no está mintiendo a ellos. La más clara que puede ser sobre las circunstancias en que se tiende a decir mentiras, más rápido un plan de tratamiento se pueden desarrollar.

El tratamiento puede centrarse en una causa subyacente identificado de la mentira – tal como un trastorno de la personalidad, baja autoestima o problemas se originan en la infancia – o la mentira puede ser tratado como un problema independiente. Mentira patológica puede ser una adicción, y las estrategias de tratamiento que ayudan a las personas con otras adicciones que no conducen a la dependencia física (como el juego, internet, comer o adicciones sexuales) puede beneficiar a los mentirosos patológicos también.


Detectar a un mentiroso patológico


¿Qué pasa si usted sospecha que alguien que usted quiere puede ser un mentiroso patológico? A menos que sean un pariente cercano o alguna otra persona que no se puede evitar, dirección clara de esa persona puede ser la estrategia más segura para usted. ¿Cómo detectar un mentiroso patológico, sin embargo? No es tan difícil como usted puede pensar. Nos vamos a centrar en la detección de la mentira patológica en su pareja o interés romántico, algo que es un escenario común.


Evitar Estabilidad

Las personas que constantemente dicen mentiras son muy propensos a ser atrapado en algún momento. Los mentirosos patológicos pueden no ser capaces de aferrarse a una vida estable, tanto porque tienen que “seguir adelante” tras ser sorprendido mintiendo, y debido a que necesitan para mantenerse lejos de su entorno original para facilitar la mentira. (Por ejemplo, un mentiroso patológico difícilmente puede permanecer en el mismo puesto de trabajo después de que su empleador se entera de que en realidad no tienen cáncer, y Rachel Dolezal tuvo que ocultar sus padres blancos e incluso fingir un hombre negro era su padre para hacerla pretender ser creíble negro.)


Búsqueda de atención

Las personas que gravitan hacia el drama y se aburren en su ausencia, cuentan cuentos chinos para llamar la atención o impresionar a otros o para llamar la atención, y parecen mostrar una constante necesidad de ser admirados, lástima, o de otra manera en el centro de atención, están agitando gigante banderas rojas. Las personas se involucran en estas conductas para todo tipo de razones y que sin duda no todos indican mentira patológica, pero si su pareja se basa habitualmente en los comportamientos de búsqueda de atención, algo que es ciertamente mal.


Cambia de tema

¿Qué sucede si le preguntas a tu pareja sondeo preguntas sobre su pasado o algo que parece fuera? Los mentirosos patológicos no quieren ser atrapados en su mentira, como cualquier otra persona que ha dicho una mentira. Como resultado de esto, se puede esperar que cambiar de tema cuando te acercas a ellos con preguntas incómodas, vuelto extremadamente defensiva, se enoja, o contar otra mentira para cubrir los anteriores. Recuerde, mentirosos patológicos van a querer para evitar el contacto entre usted y la gente que sabe la verdad (o están familiarizados con diferentes mentiras) a toda costa.


Ellos mienten todo el tiempo


Sí, con frecuencia cuenta de que algo acerca de la historia de su pareja no suma, o si simplemente sabes que están mintiendo porque tienes hecho a cuadros o las mentiras que dicen se contradicen entre sí, usted sabe que está tratando con un mentiroso. Tenga en cuenta que la gente miente para todo tipo de razones que no son patológicas. Los mentirosos patológicos mienten rutinariamente, por costumbre, de una manera que a menudo les hace más daño que beneficio. Si usted ve que eso suceda – y usted, si está en la persona el tiempo suficiente y con la suficiente frecuencia – usted sabe que tiene un mentiroso patológico en sus manos.

17/11/17

30 signos de abuso emocional en una relación


30 signos de abuso emocional en una relación

30 signos de abuso emocional en una relación

A diferencia de los abusos físicos que asoman su fea cabeza en estallidos dramáticos, el abuso emocional puede ser más insidioso y difícil de alcanzar. En algunos casos, ni el agresor ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está pasando.


lavidalucida.com.-por Tay

No hay nada más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva. El escenario más obvio para el abuso emocional es en una relación íntima en la que un hombre es el agresor y la mujer es la víctima. Sin embargo, diversos estudios muestran que los hombres y las mujeres abusan de unos a otros en proporciones iguales, De hecho, el abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación, entre padres e hijos, en las amistades, y con los familiares.


Qué es el abuso emocional

Entonces, ¿qué es el abuso emocional? Se trata de un patrón regular de la ofensa verbal, amenazas, intimidación, y crítica constante, así como tácticas más sutiles como la intimidación, la humillación y la manipulación. El abuso emocional se utiliza para controlar y subyugar a la otra persona, y muy a menudo se produce porque el abusador tiene heridas de la infancia e inseguridades con las que no ha lidiado. No aprendió mecanismos de afrontamiento saludables o cómo tener relaciones positivas y saludables. En cambio, se siente enojado, con dolor, miedo y sin poder.

Los abusadores masculinos y femeninos tienden a tener altos índices de trastornos de la personalidad, incluyendo el trastorno límite de la personalidad, trastorno de personalidad narcisista, y el trastorno de personalidad antisocial. Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico es casi siempre precedido y acompañado por el abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Ellos desarrollan mecanismos de defensa de negación y minimización con el fin de lidiar con el estrés. Pero los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave en la víctima, incluyendo la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.

Si no estás seguro de lo que constituye este comportamiento dañino, aquí hay 30 señales de abuso emocional.


30 signos de abuso emocional en una relación

1. Te humillan, te bajan de nivel, o se burlan de ti delante de otras personas.

2. Regularmente degradan o hacen caso omiso de tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

3. Utilizan el sarcasmo o “tomadura de pelo” para bajarte de nivel o hacer que te sientas mal contigo mismo.

4. Te acusan de ser “demasiado sensible” con el fin de desviar sus comentarios abusivos.

5. Tratan de controlarte y te tratan como un niño.

6. Te corrigen o castigan por tu comportamiento.

7. Sientes que necesitas permiso para tomar decisiones o ir a alguna parte.

8. Tratan de controlar las finanzas y cómo se gasta el dinero.

9. Menosprecian y empequeñecen tus logros, tus esperanzas y sueños.

10. Tratan de hacerte sentir como si siempre tuvieran la razón, y tú estás equivocado.

11. Te dan desaprobación o miradas despectivas o lenguaje corporal.

12. Señalan regularmente tus defectos, errores o fallas.

13. Te acusan o culpan de cosas que sabes que no son ciertas.

14. Ellos tienen una incapacidad para reírse de sí mismos y no se pueden tolerar que los demás se rían de ellos.

15. Son intolerantes de cualquier aparente falta de respeto.

16. Hacen excusas por su comportamiento, tratan de culpar a los demás, y tienen dificultades para disculparse.

17. Cruzan varias veces sus fronteras e ignoran tus peticiones.

18. Te culpan de sus problemas, dificultades de la vida, o infelicidad.

19. Te llaman nombres, te etiquetan desagradablemente, o hacen comentarios hirientes sobre ti.

20. Son emocionalmente distantes o no están disponibles emocionalmente la mayor parte del tiempo.

21. Recurren a poner mala cara para llamar la atención o conseguir lo que quieren.

22. No te muestran empatía o compasión.

23. Juegan a la víctima y tratan de desviar la culpa hacia tí en lugar de asumir la responsabilidad personal.

24. Se desenganchan o usan la negligencia o abandono para castigarte o asustarte.

25. No parecen darse cuenta o preocuparse por sus sentimientos.

26. Te ven como una extensión de ellos mismos en lugar de como un individuo.

27. Niegan el sexo como una forma de manipular y controlar.

28. Comparten información personal sobre ti con otros.

29. Invalidan o niegan su comportamiento emocionalmente abusivo cuando se enfrentan.

30. Hacen amenazas sutiles o comentarios negativos con la intención de asustar o controlar.


El primer paso del abusado es reconocer el abuso

El primer paso para los que están siendo abusados emocionalmente es reconocer que está sucediendo. Si reconoces cualquiera de estos signos de abuso emocional en tu relación, necesitas ser honesto contigo mismo para que puedas recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso, y comenzar a sanar. Para aquellos que han sido minimizados, negar y ocultar el abuso, esto puede ser un primer paso doloroso y aterrador.

El estrés del abuso emocional con el tiempo se pondrá al día contigo en la forma de enfermedad, trauma emocional, depresión o ansiedad intensa. Simplemente no puedes permitir que continúe, incluso si esto significa poner fin a la relación. Un consejero con licencia que esté entrenado en relaciones abusivas, puede ayudarte a navegar el dolor y el temor a dejar la relación y trabajar contigo para reconstruir tu autoestima.

¿Puede cambiar un abusador emocional? Es posible si el abusador desea profundamente el cambio y reconoce sus patrones de abuso y los daños causados por ellos. Sin embargo, los comportamientos aprendidos y sentimientos de derecho y el privilegio son muy difíciles de cambiar. Los abusadores tienden a disfrutar del poder que sienten por el abuso emocional, y como resultado, un porcentaje muy bajo de los abusadores pueden cambiar.

Según Lundy Bancroft, autor del libro “¿Por qué hace eso?: Qué hay dentro de la mente enojada y controladora de los hombres”, aquí están algunos de los cambios que un abusador (ya sea hombre o mujer) tiene que hacer para iniciar la recuperación:

  • Admitir plenamente a lo que han hecho.
  • Dejar de poner excusas y culpar.
  • Hacer las paces.
  • Aceptar la responsabilidad y reconocer que el abuso es una elección.
  • Identificar los patrones de control de la conducta que utilizan.
  • Identificar las actitudes que impulsan su abuso.
  • Aceptar que la superación de carácter abusivo es un proceso de décadas – no declararse “curado”.
  • No exigir crédito para mejoras que han hecho.
  • No tratar avances que haya hecho como vales para gastar en actos ocasionales de abuso (ej. “No he hecho nada como esto en mucho tiempo, así que no es un gran problema).
  • Desarrollar comportamientos respetuosos, amables y de apoyo.
  • Llevar su peso y compartir el poder.
  • Cambiar la forma en que responden a la ira y quejas de su pareja (o ex pareja).
  • Cambiar la forma en que actúan en conflictos fuertes.
  • Aceptar las consecuencias de sus acciones (incluyendo no sentir lástima por sí mismos acerca de las consecuencias, y no culpar a su pareja o los niños por ellos).


Cómo recuperar tu poder a corto plazo

Si el abusador emocional en su relación no está interesado en el cambio, y tú no estás en condiciones de abandonar la relación de inmediato, aquí están algunas estrategias para la recuperación de tu poder y autoestima a corto plazo:

Pon primero tus propias necesidades. Deja de preocuparte por proteger al abusador. Cuídate a ti mismo y tus necesidades, y deja que la otra persona se preocupe por ella misma – incluso cuando trate de manipularte y controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites. Dile a tu abusador que él o ella ya no pueden gritarte, llamarte por nombres, ser grosero contigo, etc. Si se produce el mal comportamiento, hazles saber que no vas a tolerar y deja la habitación o entra en el coche y conduce hasta la casa de un amigo.

No te involucres. Si el abusador trata de pelear o ganar una discusión, no te sumas en la ira, en el exceso de explicarte a ti mismo, o en excusas para tratar de calmarlo a él o ella. Hemos de tener tranquilidad y alejarnos.

Date cuenta de que no puedes “arreglarlos”. No se puedes hacer que esta persona cambie o razone su camino en su corazón y mente. Ellos son los que deben de querer cambiar y reconocer la calidad destructiva de su comportamiento y palabras. Sólo te sentirás peor de ti mismo y de la situación por las repetidas “intervenciones”.

Tú no eres el culpable. Si has estado arraigada en una relación abusiva por un tiempo, puede ser una locura. Comienzas a sentir que algo debe estar mal contigo desde que esta otra persona te trata tan mal. Comienza a reconocer que no eres tú. Este es el primer paso hacia la reconstrucción de su autoestima.

Busca apoyo. Habla con amigos de confianza y familiares o un consejero sobre lo que está pasando. Aléjate de la persona abusiva tan a menudo como sea posible, y pasa tiempo con aquellos que te aman y apoyan. Este sistema de apoyo te ayudará a sentirte menos solo y aislado, mientras que todavía lidias con el abusador.

Desarrolla un plan de salida. No se puede permanecer en una relación emocionalmente abusiva siempre. Si las finanzas, o hijos o alguna otra razón válida te impide salir ahora, desarrolla un plan para salir lo más pronto posible. Comienza a ahorrar dinero, busca un lugar para vivir, o planifica una demanda de divorcio si es necesario para que puedas sentirte más en control y poder.

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, la seguridad y la confianza de la víctima en sí mismos y los demás. En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico, ya que se desintegra lentamente el propio sentido del yo y de valor personal. Se corta a la esencia de tu ser esencial, que puede crear cicatrices psicológicas de por vida y dolor emocional.

15/11/17

Encantadores de serpientes: el psicópata integrado en las relaciones de pareja [15-11-17]


Encantadores de serpientes: el psicópata integrado en las relaciones de pareja

Encantadores de serpientes: el psicópata integrado en las relaciones de pareja
 La violencia de género sigue estando en la primera línea de la criminalidad cotidiana de forma permanente. No hay semana en la que no se abran telediarios y titulares de prensa con el asesinato de alguna mujer a manos de su pareja o expareja. Son los casos más graves y llamativos, esos que atraen la atención de los medios de comunicación. Sin embargo, soterradamente, tras esos titulares de la crónica más negra de la cotidianeidad, se esconden otros muchos casos, menos mediáticos, que constituyen e integran el grueso magro de esta grave problemática social.

A pesar y aparte de la ideación machista común, que todavía forma parte de la fotografía más corriente de la realidad de cada día en centenares de miles de espacios comunes de interacción entre hombres y mujeres, prevenir esta terrible lacra sigue resultando un proceso especialmente complejo debido a la multitud de factores que conforman el retrato robot del agresor de género, en el marco de una sociedad que todavía sigue tolerando actitudes y posiciones no igualitarias entre hombres y mujeres de forma muy determinante, y que precisamente por la plasticidad y camuflaje de esa estructura atávica, dificultan y atenúan la visibilidad clara y diáfana de un problema troncal en la conformación de la democracia real de nuestra sociedad presente y futura

 Se sigue “disculpando” a los agresores de género diciendo que “tienen este y aquel otro problema” y muchas veces tirando mano del diagnóstico fo
rense. Cada vez hay más diagnósticos con la etiqueta “trastorno de personalidad”, lo que no deja de ser una forma de afirmar que hay una especie de grupo mayoritario de agresores “normales”, contrapuesto a aquel otro de “agresores con trastornos de la personalidad”.

En referencia a estos últimos, cabe decir que no todos los trastornos de la personalidad pueden relacionarse de manera directa con el ejercicio de la violencia, pero que si hay uno que es proclive en mayor medida es el conocido como psicopatía.

Durante más de una centuria, la comunidad científica ha dedicado muchos esfuerzos en definir el concepto de psicopatía. Un largo y tortuoso camino de “dimes y diretes” que encontró una meta, al menos provisional, en el año 1991, cuando quedó establecido por el psicólogo criminalista norteamericano Robert Hare el concepto de psicopatía más ampliamente aceptada.

Hasta entonces, desde Pinel, quien definió la psicopatía como “manía sin delirio”, hasta llegar a Cleckley, que fue el primero en afirmar aquello de que “ni son todos los que están las cárceles, ni están todos los que son en los psiquiátricos”, la ciencia de la Criminología ha recorrido un largo camino que, en realidad, no ha hecho más que empezar.

Lejos del ámbito científico, cuando alguien pronuncia la palabra “psicópata”, suscita en el imaginario común un estereotipo que ya no es uno y único (la imagen de un despiadado asesino que tantas veces queda reflejado en películas y series de televisión), sino que en estos momentos, podemos afirmar que hay muchos psicópatas que no desarrollan una carrera delictiva o criminal en el sentido clásico, sino que han sabido integrarse en la zona de camuflaje de la gausiana campana de la normalidad, dando así a un emergente grupo de psicópatas socialmente integrados, diferenciándose netamente de los psicópatas criminales (serial killers, terroristas…) por su plasticidad para pasar desapercibidos dejando un reguero de muertos en vida a lo largo de sus vidas. Tres características les hacen especialmente temibles: su falta de empatía, su crueldad y su ausencia de remordimientos y sentimiento de culpa. En eso son idénticos a los psicópatas criminales, pero estos no son violentos de forma expresa, sino soterrada, mucha más violencia psicológica que física, mucha más manipulación intencional de las víctimas, sin levantar demasiadas sospechas. En suma: unos camaleones del enmascaramiento.

Es precisamente en el ámbito de las relaciones de pareja, donde hemos de visibilizar la presencia subclínica de estos psicópatas integrados. Querrán pasar desapercibidos mostrándose encantadores y modernos, para alcanzar sin demasiado esfuerzo el mismo objetivo de siempre: hacer de sus parejas unas bonitas marionetas en la cuerda. Incapaces de proporcionar una relación íntima basada en el amor, respeto, compromiso y fidelidad, la centrarán en la mentira, la manipulación y el control psicológico.

El psicópata integrado, en las relaciones de pareja, será incapaz de sentir las emociones básicas que conforman el espacio común de la interacción positiva entre hombres y mujeres, pero será capaz de representarlas y teatralizarlas en el día a día para confundir a la víctima en un juego macabro de máscaras y engaños. Son grandes actores, no lo olviden. El problema es que la sociedad muchas veces les sigue dando algún Oscar que otro.