28/6/17

Gente prepotente


Gente prepotente

lmneuquen.com.-Licenciado en Psicología, sexólogo clínico 

En los tiempos que corren todos nos encontramos alguna vez con personas prepotentes, es decir, aquellas que abusan del poder que tienen a disposición. La prepotencia consiste en el mal uso del poder.

El poder no es malo, como muchos creen. En realidad, no es bueno ni malo. Podríamos compararlo con un martillo, que podríamos usar para clavar un clavo en la pared o para hacerle daño a alguien. El poder en sí no corrompe a nadie, pero cuando el corazón de la persona está herido a nivel emocional, surge la prepotencia.

Muchos guardan heridas en su interior durante años, por experiencias negativas vividas, pero lo ignoran hasta que se encuentran en una situación en la que tienen poder sobre otras personas. Entonces, se convierten en déspotas. Quienes los conocen suelen comentar: “Pero esta persona era diferente antes de tener poder y ahora lastima a todo el mundo”. En este caso, el poder no la corrompió, sino que su corazón estaba lastimado y el poder activó su dolor y frustración.

Alguien con una herida interna que llega a ocupar un lugar prominente y tiene un poco de poder, por lo general, termina maltratando a todos los que están debajo a través de gritos, descalificaciones, insultos y humillaciones. Es decir que convierten el poder en prepotencia porque tienen la idea de que el otro no es un ser humano, sino un objeto a su disposición. Esta es una de las características del psicópata, para quien el otro es un accesorio a usar y descartar. Esto no significa que todo aquel que muestra prepotencia sea psicópata, pero los psicópatas siempre son prepotentes y se llevan el mundo por delante en busca de poder.

Un hombre inseguro con el corazón herido suele vigilar, celar, descalificar y darle órdenes a su pareja. “No te vistas así que no me gusta”; “no hables así que quedás como ridícula”, le dirá por ejemplo.

El poder junto a un ser interior con heridas no sanadas dará como resultado la prepotencia: poder para lastimar a otros. Cuando estamos frente a alguien con poder que es un fanfarrón, pensamos: “Se la creyó porque tiene poder”. Lo cierto es que se llenó de orgullo porque está lastimado interiormente y precisa mostrar que es mejor que los demás. Así es como se llega a veces a abusar del poder.

¿Cómo alguien se vuelve prepotente? Los seres humanos nacemos con poder, con un potencial ilimitado que deberíamos soltar a lo largo de nuestra vida. Pero a pesar de ser potentes, todos tenemos virtudes y defectos. Cuando alguien se concentra sólo en lo bueno e ignora lo malo, la potencia se transforma en omnipotencia. La persona cree que todo lo puede y que todo lo sabe, y que los demás no pueden ni saben nada.

Para no caer ni en la prepotencia ni en la impotencia (cuando creemos que somos totalmente incapaces), necesitamos ver siempre el cuadro completo en nuestra vida y saber que hay cosas que hacemos bien, otras mal y otras regular. Nadie es mejor ni peor que los demás pero todos somos potentes. Cuando somos conscientes de esta verdad, podemos crecer y superarnos cada día un poco más.

27/6/17

Cinco recomendaciones para tratar con el psicópata que todos tenemos cerca

Cinco recomendaciones para tratar con el psicópata que todos tenemos cerca

mejoraemocional.com

Trabajamos o estamos en pareja con ellos. Son fríos, tienen incapacidad para amar y el otro es solo un medio para su objetivo. Igualmente, puedes cubrirte y salir airoso si te lo propones.

El periodista Eric Barker, autor del libro Barking Up the Wrong Tree, señala en su columna para la revista Time que uno se puede encontrar con un psicópata más a menudo de lo que piensa. En su análisis para la prestigiosa revista, Barker dice que es común tropezarse con personas que no tienen conciencia o empatía por el otro.

Él los nombra como “psicópatas subclínicos”. Es decir, “no son tan malos como para ir a la cárcel, pero bastantes malos para hacer tu vida horrible”.

Se trata de personas que cumplen con los requisitos de la psicopatía, pero que no se involucran en conductas delictivas. Se caracterizan por la falta de sinceridad, incapacidad para establecer relaciones afectivas, ausencia de culpa, frialdad emocional y gran capacidad para manipular a los demás.

Como explica Ronald Schouten, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Harvard, no dejan que la conciencia o la empatía se entrometa en su camino, debido a que no poseen ninguno de los dos.

Para ellos, los demás son meros objetos, y actúan siempre en su propio beneficio, ya que son personas muy egoístas. Sus marcas de identidad son el engaño, la mentira y el desprecio por el otro. Pero para lograr lo que quieren poseen un gran encanto superficial y un marcado egocentrismo.

Entonces, ¿cómo hacemos para que sean mejores personas con los otros? Al parecer, tratarlos con empatía no los hace más empáticos, señala Barker. Simplemente les enseña a fingir mejor. Ellos ven esta ayuda como “terminar la escuela”.

Robert D. Hare, doctor en psicología e investigador de renombre en el campo de la psicología criminal y profesor emérito de la University of British Columbia, dice: “Estos individuos son tan egocéntricos, insensibles, y manipuladores como el psicópata criminal promedio; sin embargo, su inteligencia, los antecedentes familiares, las habilidades sociales y las circunstancias les permiten construir una fachada de normalidad y para conseguir lo que quieren con relativa impunidad”.

¿Cómo consiguen lo que quieren? Hare dice que uno puede encontrarse con un psicópata subclínico en la vida amorosa o en su lugar de trabajo. ¿Cómo se salen con la suya? Conocen las debilidades y las defensas de los que los rodean. Saben cómo arrastrar a otros para conseguir lo que quieren.

Si invaden tu vida personal lo hacen gracias a encantadores engaños. Ellos escuchan para pretender compartir cualidades. ¿El objetivo? Soy como tú. No es muy diferente en la oficina. Llegan a conocer a todo el mundo y utilizan la empatía falsa para causar una buena primera impresión y rápidamente averiguar quién tiene el poder.

¿Cómo recomiendan tratar con ellos los expertos?

1) No juegues sus juegos


Si deseas tratar con ellos tiene que saber que nunca podrás jugar sus juegos. Son mejores en esto que de lo que tú eres. Lo han hecho antes.

La psicóloga de Harvard Martha Stout advierte podrías pensar que “estás siendo un héroe, pero en realidad está cayendo en una emboscada”.

2) Acepta que algunas personas son malas noticias

Es mejor creer que todas las personas tienen algo bueno. O que cada persona puede ser “arreglada”. Mejor no intentarlo. No se los puede cambiar. Sí lo intenta, puede aprender cuáles son sus vulnerabilidades. Hacer frente a sus debilidades antes de que otros las exploten.

3) Presta atención a las acciones, no a las palabras

No hagas caso a las excusas, son todas mentiras. No hagas caso a lo que dicen que van a hacer. Solo estate muy atento a lo que hacen. Stout recomienda el uso de la “regla de tres” (contar hasta tres posibles “errores de buena fe”). Al cuarto, ya estamos hablando de un comportamiento manipulador.

4) Construye tu reputación y las relaciones

Los psicópatas en el trabajo siempre están reclutando personas de confianza para cuando los rumores sobre su comportamiento sombrío comienzan a circular. También van a aprovechar estas relaciones para difundir desinformación y mentiras sobre cualquiera que se interponga en su camino, o represente una amenaza.

Así que asegúrate de construir tus propios vínculos y de mantener una reputación de buen empleado. De esta forma, cuando presentes una queja, serás oído.

En la vida personal, los amigos a menudo pueden ser de gran ayuda. Cuando varios confidentes advierten que él/ella no es bueno, es mejor escucharlos.

5) Busca acuerdos

Los psicópatas de la vida cotidiana tienen personalidades agresivas. Ellos quieren ganar. Al negociar, intenta proponer tantos escenarios como sea posible. Hacer esto es muy importante y requiere creatividad y una mentalidad particular. Es una herramienta de empoderamiento personal muy eficaz.

Lo más importante que hay que recordar es la necesidad de detener este tipo de relaciones tóxicas en nuestra vida… No renunciar a la relación con las personas solo porque se topó con una muy mala.

26/6/17

Vanidad y Egoísmo Extremo: Trastorno Narcisita

Vanidad y Egoísmo Extremo: Trastorno Narcisita

elmundodecordoba.com

Dice la maldición china, ¡Te deseo tiempos interesantes!, al parecer la contemporaneidad de occidente, se ha caracterizado y representado no por la experimentación de una maldición, pero si por la vivencia de tiempos interesantes que son instaurados en las estructuras sociales, económicas y políticas que influyen directamente en la estimulación y acompañamiento de diversos malestares emocionales, conductuales y psíquicos en los individuos, como es el caso de la anorexia y la bulimia sostenida por los medios masivos de comunicación en la implantación obligada de estándares de belleza, seducción y culto al cuerpo, y por otra parte, observamos trastornos narcisistas avalados socialmente por modelos de interacción y dinámica en los individuos basados en la adulación, indiferencia, culto al dinero y la materialidad, así como, la adjudicación de infinitos modelos adaptativos e imperativos de éxito, individualismo, frivolidad, superficialidad, indiferencia y el establecimiento desmedido del atributo de valor. ¡Ser el más popular, el más visto! ¡El más vanidoso y egocéntrico!.

Por trastorno narcisista de la personalidad entendemos desde la vertiente médica-organicista al patrón generalizado de grandiosidad sustentado por fantasías y comportamientos de superioridad, falta de empatía y una creencia exagerada de valor propio o importancia, con necesidades implacables de ser admirados en todo momento por los otros, considerado un trastorno de la personalidad tipo b, que incluye a aquellos sujetos con conductas dramáticas, emotivas e inestables.

Desde el punto de vista psicoanalítico freudiano retomaremos a André Green el cual describe, “La estructuración de una Personalidad Narcisística, implica una detención o fijación del desarrollo de la persona a etapas infantiles de profunda gratificación, o en una regresión del individuo a estos períodos, por su incapacidad para tolerar y enfrentar los retos y fracasos que la maduración y la vida le imponen”.

Cabe destacar que el narcisismo es una parte inherente y fundamental en la estructura de la personalidad de todo individuo, debido a que aporta diversos mecanismos y herramientas encausadas en la formulación del amor propio y reconocimiento, aunque llevado al extremo, fórmula una psicopatología donde el individuo se encierra en sí mismo, dificultando su interacción e intercambio afectivo-amoroso con los otros, los cuales le aportarán un sentido real y coherente de lo que es.

Entre las características de las personalidades narcisistas destacan: 1. excesiva vanidad y necesidad de aplausos y reconocimiento; 2. Fantasías de éxito ilimitado, poder, belleza o amor propio; 3. Explotador en sus relaciones interpersonales, aprovechandose de los demás para lograr sus propios fines; 4. Carente de empatía, pues no reconoce las necesidades de los otros; 5. Egocéntrico y soberbio; 6. Envidioso con los demás o cree que los demás le tienen envidia; 7. Reacción con rencor y enojo a las críticas más tenues; 8. Exageración en logros y talentos, debido a que solo hablan de ellas, resaltando excesivamente sus virtudes y cualidades; 9. Manipulador; 10 auto estima frágil con tendencia y carencia de impulsos, así como depresión y 11. Sensible al fracaso. Trastorno Narcisista de la personalidad, de la vanidad al egoísmo extremo

25/6/17

Cómo averiguar si su hijo será un psicópata (con tan solo 5 años)



Cómo averiguar si su hijo será un psicópata (con tan solo 5 años)

Estas señales pueden estar avisándole de que tiene en casa un individuo antisocial en potencia. Pero hay formas de reconducir la situación

elpais.com

Cuando oímos hablar de psicópatas solemos pensar en el cine: Norman Bates, Hannibal Lecter, Jack Torrance. Nos dieron tanto miedo que recordamos sus nombres como si hubieran existido de verdad. Pero no hace falta ponerse delante de una pantalla para cruzarse con alguien capaz de dañar a la sociedad. “Puede ser el jefe, un compañero, la pareja, un vecino…”, dice la psicóloga Alicia Banderas, autora de Pequeños tiranos (Libros Cúpula, 2010) y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

“Podríamos definir al psicópata como la persona que carece de sentimientos importantes en el ámbito social, como la empatía o el cuidado de los demás. Para él, los otros son un medio para llegar a su fin”, señala Abel Domínguez Llort, psicólogo infanto-juvenil y director del gabinete Domínguez Psicólogos, de Madrid. Alicia Banderas también destaca como rasgo principal del prototipo de psicópata la carencia de empatía, y lo resume como “la imposibilidad de conectar con el dolor ajeno”.

La psicopatía se puede detectar a través de varios tests. Entre ellos están el clásico Test de empatía (Kerr y Speroff, 1954) y el Inventario de dureza e insensibilidad (Frick, 2004). Hasta hace poco se centraban solo en adultos y adolescentes pero, el año pasado, un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) se propuso averiguar si estas pruebas también son válidas para augurar futuras conductas problemáticas en niños de tan solo cinco años. Y resultó que sí, que los pequeños con resultados más alarmantes en los tests también eran los que presentaban más dificultades a la hora de reconocer expresiones faciales, y prestaban menos atención a la angustia ajena, lo que indica una mayor propensión a ser antisociales y agresivos en la adultez.


El psicópata... ¿nace o se hace?


Un estudio de 2015, realizado por psicólogos de varias universidades británicas y publicado en Biological Psychiatry, sometió a una curiosa prueba a 213 bebés de cinco semanas: los pusieron frente a un rostro humano y un objeto inanimado (una pelota roja) y anotaron cuál de las dos cosas atraía más su atención. Cuando cumplieron dos años y medio, pidieron a los padres que rellenaran un cuestionario sobre los rasgos emocionales de sus hijos. Tras cruzar los datos, se dieron cuenta de que los niños con mayor índice de rasgos de dureza e insensibilidad eran aquellos que de bebés habían centrado una mayor atención en el objeto inanimado.

“Los psicólogos estimamos que el 50% de este trastorno tiene un origen genético, sobre todo en cuanto a la frialdad, pero luego hay una parte ambiental y educativa, que responde al otro 50%”, sostiene Alicia Banderas. Al margen de los experimentos científicos, hay detalles que se manifiestan en el día a día de los niños. "Los primeros indicadores se dan en torno a los cinco o seis años de edad -señala Banderas-. Puede haber más brotes en la preadolescencia, más o menos a los 10 años, para luego irrumpir hacia los 15".

Estos son algunos de los comportamientos que aparecen más temprano, y pueden estar advirtiendo a los padres de que su hijo es un psicópata en potencia:


Es cruel con los animales

Esa actitud es una clara muestra de su falta de empatía con el dolor ajeno. “También es posible que exprese esa crueldad con otros niños e incluso con bebés”, indica Abel Domínguez Llort.


No tiene remordimientos

Ni se arrepiente de sus malas acciones, ni tiene sentimientos de culpa. “Puede llegar a pensar que la otra persona se merece lo que él le ha hecho”, dice Banderas.


Es insumiso


Desafía los límites, las normas y la autoridad en general. “He visto a muchos niños que dicen: ‘Quién se ha creído que es mi madre para decirme que no vaya a una fiesta’. Someten a los padres y terminan confundiéndose los roles: el hijo es quien acaba mandando”, añade la psicóloga.


Cuando algo no le sale bien, lo destruye


Se frustra con facilidad. Alicia Banderas pone un ejemplo: “Si está jugando con piezas de construcción y lo que quiere hacer no le sale, es capaz de tirarlo todo. No sabe autorregular sus emociones”.


Se cree el centro del mundo

Es muy egocéntrico y exigente: lo quiere todo y lo quiere ya. “Y cuando no lo obtiene, agrede, insulta o escupe", dice la especialista.


Es vengativo

Piensa que merece tener privilegios, y cuando considera que han sido injustos con él, su respuesta es hacer daño. “Tuve un caso en el que el niño había roto unas cartas manuscritas porque sabía que tenían mucho valor sentimental para su madre”, recuerda Banderas.


Miente más que habla


“Como quiere salirse con la suya, utilizará una mentira, pero para taparla tendrá que utilizar cien más”, asegura la experta.


Los castigos le resbalan

“Aunque tenga que estar una semana sin usar la tableta, le da igual. Antepone su objetivo a las posibles represalias, porque ante estas buscará una venganza y hará el mal, que es lo que le mueve”, dice Banderas. "No son niños felices -añade- y cuando les castigan no se sienten peor, porque ya se sentían mal antes de ese momento".


¿Ha reconocido a su hijo en este repertorio de señales? No se asuste, está a tiempo de reconducir la situación. Los expertos sostienen que el componente antisocial de la psicopatía se puede revertir. Domínguez Llort recomienda intensificar el entrenamiento de la empatía (“hacerles ver las consecuencias que han tenido sus acciones”) y de las habilidades sociales (“para que el niño aprenda a decir las cosas de forma asertiva, pidiendo lo que necesita pero sin hacer daño a otros”).

A modo de prevención, “en las casas hay que poner unos límites”, afirma Banderas. “Por ejemplo, mediante lo que llamamos ‘economía de fichas’: para ganar derechos, tienen que cumplir con obligaciones. Hemos visto que esta frialdad y esta tiranía se expanden más en familias muy permisivas y también en el otro extremo, en familias muy autoritarias”.

“Podemos leerles cuentos especialmente creados para inculcar esas habilidades sociales”, aconseja Domínguez Llort, así como "fomentar el trabajo en equipo, ya sea en el ámbito del deporte o haciendo excursiones. Es fundamental dar ejemplo: que vean que la solidaridad es buena. Hay que pedir a los hijos, por ejemplo, que compartan sus chuches, aunque ellos no vean la necesidad de hacerlo. También debemos ayudarles a enfrentarse a determinados mensajes que nos envía la sociedad y que empujan al individualismo”.

24/6/17

5 Señales de que estás hablando con un psicópata emocional



5 Señales de que estás hablando con un psicópata emocional

genial.guru

Cuando terminamos una relación, empezamos a analizar lo sucedido y buscar el verdadero motivo de la separación. No siempre podemos entender desde el principio si fue por las circunstancias o por una explosión emocional.

Genial.guru quiere ayudarte a entender a las personas que se comportan de forma muy sospechosa. Aquí tienes 5 formas de conducta que caracterizan a un psicópata emocional.


1. La persona siempre te echa la culpa en caso de alguna dificultad en la relación


No creas que tu pareja es tonta y no entiende nada. Al contrario, sabe que es su culpa pero su naturaleza no le permite aceptar su error. Busca convencerte de que tú tienes la culpa de todas las cosas malas que suceden.


2. La persona no deja de mentir para hacerte sentir mal


Hablando de mentiras, hay que resaltar que la persona no solo miente cuando se trata de temas globales, sino también es capaz de engañarte por detalles insignificantes. Y en este caso no le importará para nada cómo te sientes, simplemente ya no sabe qué es lo que está haciendo.


3. La persona te echa la culpa por no poder lograr algo en la vida

Definitivamente algo anda mal. Esta persona cree que todo el mundo tiene la culpa de sus fracasos, menos ella. Como ya lo hemos mencionado, a este tipo de individuos no le importan tus sentimientos. Siempre te repetira lo mismo: "Por tu culpa no puedo lograr mis objetivos".


4. La persona hace todo lo posible para menospreciar lo que haces


A este tipo de personas le importas exactamente lo mismo que le importa un control de la tele. Ha encontrado una pareja perfecta que siente algo por él y se aprovecha de eso para controlarla y satisfacer sus pequeñas necesidades. Puedes olvidarte del amor correspondido en este caso.


5. La persona te prohíbe hablar con tus amigos


Es dificil pedir ayuda estando con una persona como esta. Al limitar el vínculo con el mundo exterior, te amarra para siempre porque para ese momento estarás convencido de que solo podrás sobrevivir en este mundo con tu pareja.

Mantente alejado de las personas que se comportan de esta manera porque pueden quitarte lo más valioso que tienes: tu vida.

23/6/17

Psicopatía por influencia de los padres: un estudio dice que es posible

Psicopatía por influencia de los padres: un estudio dice que es posible

latlayuda.mx

Así como varios trastornos de personalidad, la psicopatía sigue siendo un tema de investigación bastante relevante en la comunidad científica. Muchos expertos aún intentan encontrar y señalar patrones de comportamiento para identificar la presencia de dicha condición, en la actualidad no se puede definir uno específico.

Una persona psicópata se caracteriza por su falta de empatía, que básicamente le impide sentir culpa alguna por las consecuencias de sus acciones. De ahí es que algunos individuos desarrollan tendencias como mentir, manipular a otros para satisfacer sus propios intereses o en situaciones más complicadas, recurrir a la violencia.

Varios estudiosos opinan que dicha condición es algo con lo que se nace, pero una investigación más reciente afirma que también puede alimentarse con la influencia de los padres.

Aina Gullhaugen, una investigadora de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Noruega, realizó un análisis profundo de todos los estudios internacionales relacionados con el tema y que fueron publicados en los últimos 30 años. Muchos de estos se dedicaron a observar y tomar nota de las necesidades psicológicas de los presos de alta seguridad en aquel país, así como otras regiones.

Partiendo de esa información, ella condujo un estudio propio para determinar si realmente los papás tenían algo que ver con los trastornos y su desarrollo con el tiempo.

Muchas de las descripciones dejaron claro que su comportamiento despiadado era un intento de señalar ciertos daños, pero que éstos se hacían de una manera inapropiada o mala, dijo Gullhaugen. En los casos citados y dentro de mi propio estudio, quedó claro que esos individuos poseen el deseo y la necesidad de establecer relaciones cercanas y que incluso les importa. Al mismo tiempo es igualmente claro que es casi imposible para ellos mantener dichos vínculos.

Dentro de la investigación, la científica también destacó que la influencia en el comportamiento de los sujetos no sólo estaba relacionada con el abuso físico; también se presentaron casos en los que el control de los padres sobre cada acción de sus hijos era un factor clave de sus trastornos antisociales.

Por lo que entendimos, la conducta psicópata bien podría ser el resultado de un estilo de vida basado en la violencia, la falta de atención o incluso el exceso de control por parte de los padres. Aún cuando no se puede estar seguro de que haya una influencia directa, se cree que podría tener mucho que ver.

22/6/17

El día en que conocí a un psicópata

El día en que conocí a un psicópata

animalconpalabras.net

Espero no decepcionar a los lectores con esta descripción, pero su imagen nada tenía que ver con la de un asesino serial o un desquiciado mental salido de una película de terror. Todo lo contrario: vestía impecablemente, con una sonrisa irresistible como parte invariable de su amable aspecto, y caminaba con una seguridad determinante e imponente. Tenía una mirada un poco excéntrica – eso sí – capaz de capturar en un instante a los ojos más rebeldes que negaran su presencia.

A simple vista, no podría sospechar de la personalidad tan perversa que se ocultaba tras su falsedad. En cambio hoy, recuerdo todos esos rasgos de su comportamiento que nítidamente gritaban que algo no era normal en él.

La primera vez que sentí una opresión incómoda en el pecho, fue el día en que me dijo que odiaba a todos los animales; sencillamente no encontraba querencia alguna hacia un tipo en especial. Le pregunté si de niño había crecido en su pueblo viendo vacas, gallinas o caballos, y fríamente me respondió que sí… y que además de crecer con ellos, le gustaba torturarlos. Ante mi cara de asombro y pánico rectificó de inmediato insinuando que era una broma. Debí de haber desconfiado, pero no lo hice.

Recuerdo que hubo otro día en que estábamos en cierto lugar, cuando ingresó una persona con la que yo había salido mucho tiempo atrás, y a quien no tengo ningún problema en saludar de manera cordial. Después de un corto abrazo el ex novio siguió su camino, él observaba y luego me dijo que yo nunca presenciaría una escena así con alguna de sus anteriores parejas, pues todas sus relaciones habían terminado mal, terriblemente cargadas de odio. No me pareció normal. Debí de haber sospechado. Debí de haberlo cuestionado, pero no lo hice.

Casualmente, una vez me comentó que no había acumulado ni un solo amigo a lo largo de su vida. Ante mi expresión de extrañeza y asombro, decidió humedecer sus ojos alegando que continuamente ha sido incomprendido, y que solamente a pocas personas puede abrir su corazón. Yo era una de ellas, ¡qué privilegio! Le di un beso. Debí de ahondar en sus memorias, pero no lo hice y le di un tierno beso de consuelo para prevenir el eventual derrame de lágrimas falsas.

En otra ocasión yo le contaba acerca de una circunstancia muy triste por la que estaba pasando una amiga. Él me escuchaba evidentemente aburrido, desinteresado…reflejando lo que ahora sé que era un gesto de desprecio. Le pregunté si no le parecía lamentable la historia, a lo que respondió con la expresión más fría que jamás haya visto: “No. Pienso que se merece que le pase eso y más porque pareciera ser una persona sumamente estúpida”. Tuve que haberle reclamado que esa no es una forma natural de reaccionar; tuve que haberle insistido en que me explicara por qué es tan arrogante e incapaz de sentir la más mínima empatía por nada. Debí de haberlo hecho, pero no lo hice… me quedé callada y temerosa.

Luego todo comenzó a cambiar. De repente me parecía que no teníamos absolutamente nada en común, contrario a lo que yo creí haber sentido en aquellos primeros días cuando estaba obsesionado por conquistarme. Inesperadamente, me daba la impresión de que ni siquiera le gustaban los mismos libros y canciones que a mí, ni tampoco le gustaba demasiado estar conmigo. Su estrategia consiste en hacerte creer que es lo que siempre soñaste en conocer y luego personifica ese ideal como todo un experto, se adapta a lo que sea de conveniencia con tal de sostener el engaño.

Conforme pasaron las semanas, el hombre divertido, encantador y detallista, se fue convirtiendo en alguien completamente desconocido para mí. Sus suaves y halagadoras palabras se transformaron en reclamos absurdos, en burdas mentiras, exigencias fuera de control y en la forma más vil de manipulación. Le encantaba torturarme psicológicamente; atacaba esos puntos débiles que le permití descubrir en mí. Me encontré excesivamente vulnerable. Demasiado pronto y muy hábilmente logró, de la forma más sutil, penetrar hasta lo más profundo de mi alma, ahí en donde habían heridas y aspectos muy sensibles de mi vida. No sé en qué momento consiguió tomar la fragilidad de mi ser… esa parte susceptible en donde podemos quebrarnos fácilmente. Me hizo pedazos. No puedo ni siquiera ahondar en los detalles de los mandatos que él imponía y que yo tuve que obedecer.

Cuando caí en cuenta, ya era un poco tarde. Él actuó utilizando sus mejores movidas para llegar al extremo de desestabilizarme emocionalmente. Me había drenado toda mi energía e incluso en varias ocasiones alguien me dijo que parecía como si hubiera dejado de vivir, como si hubiera perdido la capacidad de brillar. No sé por qué no fui consciente del instante en que me vi envuelta en la peor relación que haya vivido. Sinceramente, no comprendía bien la razón por la que lloraba todos los días.  Sí sé que cada vez comencé a tenerle más miedo, y al mismo tiempo llegué a creer que estaba loca y que era yo la responsable de causar los cambios radicales de su temperamento. Entonces la víctima era él, y yo la que le hacía daño. Yo era la culpable porque le reclamaba que por favor dejara de atormentarme; que no me llamara más si no era capaz de parar; de contenerse de llevarme al límite de la locura.

Esos días fueron un verdadero infierno. ¿Cómo alguien puede hacerte cambiar de sentimientos en un pestañeo? Su poder de manipulación es del más alto nivel que alguien pueda imaginar. Mientras escribo esto, no puedo evitar reprocharme el haber llegado a caer tan bajo en los brazos de alguien así. Mas he leído mucho acerca de este tema: los psicópatas son tremendamente hábiles en engañar a la gente con la que se encuentran en el camino, con tal de lograr sus objetivos personales y egoístas: ya sea disfrutar del simple placer sexual, escalar a una posición de autoridad, satisfacer alguna necesidad material, entre muchas otras razones.

Es impecable su capacidad de fingir ser alguien que no es, con tal de obtener lo que se le antoje. Una vez que adquiere lo que buscaba, generalmente se aburre, y es ahí cuando sale a relucir el monstruo que realmente es: un ser humano incapaz de amar, ni de experimentar sentimientos sanos reales; un sujeto problemático que carece de culpa o remordimiento por las consecuencias de los desastres que provoca. Aquella sonrisa desaparece para siempre; en su lugar, se instala una mueca de furia constante. Su andar ya no es seductor ni atractivo…es implacable, narcisista y agresivo. Su agradable forma de conversar y esa manera extraordinaria de hacer reír a los demás, dejó de existir. Ahora él es despiadado y cruel; brutal para matarte lentamente con frases y actos que dispara sin asco hacia donde sabe que más duele. Es despiadado e inhumano, inflexible, controlador y desalmado. No tiene visión de futuro, no es capaz de hacerse responsable de nada.

Y después, cuesta tanto huir de su lado. Tanto, tanto, tanto…No porque ansiara el maltrato psicológico, sino porque el psicópata vocifera amenazas y construye trampas detestables para que su víctima no pueda escapar. A mí me mantuvo bajo intimidación constante, en un estado de vigilancia eterna y de acoso incesante. Él necesita mantener a su presa en total sumisión y dependencia, porque generalmente los individuos de este tipo, carecen por completo de seguridad en sí mismos, y ese vacío lo disimulan muy bien por medio del dominio que necesitan ejercer sobre otros. Además, usualmente pueden detectar con gran precisión el tipo de personalidad que es más factible de atrapar.

Mi “desacierto”, fue tener un corazón siempre dispuesto a entregarse por los demás, sumado a una sensibilidad extrema en una escala muy alta de empatía humana. Le di la oportunidad de conmoverme ante sus (fingidos) sueños, anhelos, temores y deseos…y, se acercó demasiado.

Todavía me pregunto cómo pude vivir esta pesadilla, teniendo a mi favor el don de la intuición. Pude haberlo visto venir…¿cómo pude dejarme seducir tan superficialmente? Ya no importa, ya pasó, todo acabó. Tal vez esta experiencia tenía que ser parte de mi pasado con la esperanza de que pueda alarmar a otros a no caer en lo mismo. O quizás, si a alguien se le ha activado una alerta de preocupación al leer esto, podría ayudarle a entender que aún no es tarde para escapar de quien se deleita en destruirle la existencia. No es sencillo, pero es posible.

Es indispensable hasta donde se pueda, evitar cualquier contacto e ignorarlo firmemente sin responder a sus tácticas desesperadas. Mantenga igualmente, la mayor distancia posible. Esto también lo aprendí: generalmente, el psicópata se amedrenta de inmediato cuando su víctima se empodera y recupera su libertad y fortaleza.  Al verse expuesto o confrontado, éste suele convertirse en un cobarde insignificante.

Ha pasado suficiente tiempo desde el día en que lo conocí y desde el día en que me aparté. No voy a mentir: años después, aún quedan lesiones, pero poco a poco van terminando de sanar. Esta es la primera vez que me permito escribir o hablar del tema, sin temor ni vergüenza. No pienso callar todo lo que debí de haber dicho y no dije. Es de las experiencias devastadoras de donde vuelve a emerger la integridad y la determinación del carácter, para dar espacio nuevamente a esa luz que nadie te puede apagar.



Según el Manual de Diagnóstico de Psiquiatría, la Psicopatía se encuentra dentro de los Trastornos de Personalidad, como un TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD. Dentro de esta categorización, podemos encontrar un amplio espectro y por lo tanto, grados diferentes de manifestación, desde “el criminal”, hasta una persona aparentemente integrada al entramado social, que trabaja, estudia, tiene hijos, familia. Pueden ser compañeros de trabajo, de estudio y esto los hace especialmente peligrosos ya que el otro, posible víctima, se encuentra más vulnerable porque no hay señales externas que alerten y permitan una actitud defensiva.La característica principal de estas personas es que tienen anestesia afectiva, no sienten culpa, por lo tanto, ellos no son los que sufren, pero sí las personas de su entorno.